Por Mechi Manrique | @lifeinpics_blog
Desde mucho antes que los hijos puedan elegir su ropa y vestirse solos, ellos ya demuestran su personalidad y gustos. Esto se puede ver claramente en los juguetes que prefieren, en la comida que les gusta y hasta en los libros que eligen para que se les cuente antes de dormir. Esto nos parece normal y hasta tierno. Ver cómo la esencia de nuestros hijos se cuela en sus elecciones, actitudes y preferencias, nos hace sentir orgullosos.
Pero llega un momento, entre los 3 y 5 años, que los niños empiezan a demostrar otras necesidades, de acuerdo a su desarrollo, que a veces no son tan cómodas para los padres. Una de estas formas de expresar su individualidad es queriendo elegir su propia ropa. Ya no les resulta tan divertido que mamá o papá decidan por ellos en algunas cuestiones, y ahí es donde aparece este tire y afloje. Una de las primeras tantas batallas que se nos presentarán en este camino de la ma/paternidad. Batallas que empiezan con situaciones cotidianas y básicas y que a medida que pasa el tiempo se van transformando en otras más complejas. Pero cuando todavía son chiquitos, se trata de pequeñas batallas o escaramuzas, como me gusta llamarlas, y que nos van preparando para lo que vendrá.
Te hago una pregunta ¿dejás que tus hijos elijan la ropa?
Por supuesto que si hace frio tiene que salir abrigado y que si va al colegio no puede ir vestido de futbol pero, dejando estas salvedades de lado, ¿cuánto te cuesta que ellos decidan qué ponerse? Están las madres más organizadas, prolijas y que gozan de tener todo bajo control, que no pueden soportar ver a su adorada niña vestida con flores, rombos, lunares y estampas de dinosaurios, todo en un mismo outfit. Claro, nada combina con nada, pero ¿por qué importa tanto eso? ¿Es acaso eso más importante que verle la cara de satisfacción por haber tenido la libertad de elegir?
Están aquellas otras madres que eligen sus batallas, dejando que sus hijos elijan su propia ropa. Hay cosas que ellos todavía no pueden elegir- la gran mayoría- y ahí es donde el adulto decide, pero estas madres, aunque a veces les duelan los ojos al verlos vestidos y les de algo de vergüenza que salgan así, hacen la vista gorda, esperando a ver qué pasa. Se sorprenderán de lo que pasa…
Claro que es más rápido elegir una misma la ropa y hasta vestirlos, pero te invito a que pruebes que ellos mismos lleven a cabo esta tarea. Y acá es donde vengo a contarte los beneficios del “que se vista como quiera”:
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Favorece la autoestima y la autonomía 🦁
Todos queremos hijos que de grandes sean independientes y aprendan a valerse por ellos mismos, ¡y eso se aprende desde pequeños! Una buena manera de empezar es permitiendo que elijan sus prendas, siempre bajo nuestra supervisión, porque entonces estamos habilitando que aparezcan niños autónomos, que pueden decidir con independencia del deseo y opinión de otros, niños que saben lo que quieren y lo que no. Y esto va de la mano con el fortalecimiento de su autoestima. “Yo puedo”, “soy capaz”, “confían en mí”.
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Potencia habilidades emocionales 🐣
Las habilidades emocionales se van construyendo según la imagen que tenemos de nosotros mismos, pero también según como fuimos mirados y tratados. Dándoles el espacio para que ellos elijan su ropa los hace sentir seguros, y esta sensación de bienestar se traslada a todos los ámbitos de su vida.
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Se sienten validados, escuchados y observados 🌝
Mamá y papá me escuchan, me tienen en cuenta, respetan mis gustos y apoyan mi individualidad. Yo valgo. ¡Uno de los regalos más lindos que podemos darles!
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Comodidad para explorar 🍑
Los chicos suelen elegir ropa cómoda que les permita ser ellos mismos y salir a descubrir el mundo. Quieren saltar, correr, trepar y jugar sin que la ropa sea un impedimento. Aquello que vistan tiene que ser aliado para el juego. Si se sienten cómodos con lo que llevan puesto, podrán manifestarse en todo su esplendor. Y eso es exactamente lo que queremos para ellos ¿o no?
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BONUS TRACK 💬
Los acuerdos previos nunca fallan. Podemos adelantarnos a la situación
preseleccionando algunas prendas para que ellos después puedan elegir libremente dentro de las alternativas. Así siguen sintiendo que tienen el poder de elección y la decisión final, y los adultos sentimos que todavía tenemos algo de control. Aunque no por mucho tiempo más…